miércoles, 21 de septiembre de 2011

Baño de Damas

Siempre tuve dificultades para desarrollar mi fé en Dios. "Ver para creer", era mi lema hasta que, bueno, me tocó empezar a salir con M. Los dos solos por la ciudad en el auto, luego los dos solos caminado por centros comerciales. Solo los dos en el Parque de las Leyendas, en el DiverCity, en la Ciudad Feliz. Solo ella y yo buscando "tesoros" en las playas de la costa verde.

Solo ella y yo. Yo feliz y orgulloso, atento, chistoso, protector, apelando a la paciencia que nunca he tenido y sacando fuerzas (que tampoco tenía) de mi esmirriado cuerpo para cargarla siempre en los hombros, para subirla al jamping, para darle de comer mientras le froto sus piececitos en un restaurante.

Es entonces que redescubrí mi fé en Dios; pero antes de explicarles cómo sucedió debo detallarles que M, como todo niño, prioriza su juego ante absolutamente todo. Jamás dejará de jugar en su carpa-castillo con sus princesas para ir a contestarle el teléfono a papá. Jamás dejará de contar los cangrejos que la amenzan con sus tenazas en un caballito de totora en Pimentel para contestar la llamada de su mamá. Jamás dejará de corretear a su perrito Loui en el parque para ir al baño. Tampoco dejará de comer sus papitas fritas embadurnadas en ketchup para hacer pila.

Eme siempre dirá, ya desesperada, apretando las piernas o saltando compulsivamente en una de ellas, con el ceño fruncido, con la voz casi convertida en llanto... que quiere ir al baño a solo segundos (o milímetros) de que su pila sea expulsada de su cuerpo. Es entonces que yo, tan o más desesperado que ella, la cojo con un brazo mientras me abro paso con el otro por entre las sillas de un restaurante, por entre la gente de un centro comercial, por entre las jaulas del Parque de las Leyendas, por entre los conejos y las gallinas de la Granja Villa, hasta encontrar un baño. De hecho siempre lo encuentro, pero en el camino rezo con mucha, muchísima fe para encontrar vacío el BAÑO DE MUJERES y meterme ahí para que mi bella y encantadora hija desague.

Comprenderán ustedes que el baño de hombres no es apropiado para una niña, siempre es más sucio y los señores están, pués, con los genitales al aire. ¡Y ni hablar...! Pero sorpresivamente, mi fe en Dios funciona. Él, en su inmensa bondad y su inacabable perdón, siempre me ayuda, me hace caso, escucha mis súplicas. Aunque debo decir que, a veces, no encuentro libre el baño de damas. Esas pocas ocasiones las tomo entonces como un pequeño, mínimo, castigo divino. La verdad es que no maldigo... bueno, sí, un poquito; pero no a Dios (obviamente), sino a los dueños, administradores, gerentes y empleados del lugar que no piensan en los muchos papás solteros que habemos en el mundo.

2 comentarios:

  1. pobrecito no chino?, ya te veo comprandole cantidades enormes de liquido elemento a mi pobre mikita para que asi ella quiera ir al baño y tu con fe te encuentres con alguna bebita del mal jajajajaja

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  2. Suerte con eso de encontrar baños vacios ,aqui hay, aunque no en todos lados, "family bathroom" pero hay veces que estan cerrados , y a veces que con un poco de suerte lo encuentras abiertos. En un par de años me tocara orar a mi encontrar estos baños vacios para poder llevar a Scott para que haga la pila , de lo contrario estare como tu pero viceversa osea sin poder entrar al baño de varones para que scott vaya al baño.

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